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sábado, 17 de abril de 2021

Detener el tiempo: Algunas canciones que intentaron hacer lo que los dioses no pudieron

La temática recurrente del tiempo en la música anglo (en todas sus acepciones) nos invita a repasar cómo los artistas lo utilizaron para contar historias, recordar el pasado o alejarse de él.

Nota al margen: Antes de comenzar, podés seguir la lectura con la playlist de este artículo acá.


La pandemia nos invita a pensar nuevas formas en las que habitamos el mundo. Desde el aquí y ahora (qué trillado, Matías) nos empuja a reflexionar sobre lo que haremos cuando podamos prescindir de las restricciones (acá es cuando me pongo optimista), pero también nos recuerda cosas que hicimos y lo que fuimos antes de marzo de 2020.


Para la mitología griega, Chronos era el dios que personificaba al tiempo. De su unión con Ananke (diosa de la inevitabilidad) surge una combinación de destino y tiempo sin pausa. Dan cuerda infinita a las reglas que no podrán cambiar luego otros dioses de mayor calibre, como Zeus. Y vaya que también lo intentaron otros personajes que se alimentan de crear letras y canciones. Lo seguirán haciendo mientras haya un acorde y una armonía detrás o sobre una letra que podamos descifrar.


Según el sitio Lyrics.com, la palabra “time” se incluye en 423,657 canciones, en los nombres de 85 bandas y en 50 discos. Su uso recurrente y las varias acepciones que tiene en el idioma inglés la convierten en una temática con una incalculable presencia. Ni hablar de aquellas líneas de canciones sin mencionar la palabra y que refieren a algunos de sus significados. “Time” como tiempo, en el sentido más aproximado que tenemos desde la literalidad, pero también invoca al momento, al turno, a la vez y a la oportunidad.


Un tren que no va a frenar

En 2001, al músico John Mayer le pegó fuerte esto de no poder controlar el paso del tiempo. "Mis 20 fueron muy buenos y podría haberlos alquilado. Pero a los 27 colapsé. Ahora a los 30 ya me compuse” contó en 2007 en una entrevista al Daily Mail sobre “Stop this train”, canción que habla sobre envejecer.


Paren este tren

Quiero bajarme y volver a casa

No puedo controlar la velocidad con la que va

Sé que no puedo

Pero honestamente, ¿puede alguien frenar el tren?


No, John. No se puede. Habrá que llenar este tiempo que llamás tren lo mejor posible.



En un instante, todo pasó

A veces solo necesitamos una chispa que encienda viejos recuerdos, de esos que podemos solo materializar verbalmente, que podemos describir hasta con olores y sensaciones. Así lo hizo Eddie Vedder en 1993, cuando junto a su banda Pearl Jam publicaron Vs. que incluía “Elderly woman behind the counter in a small town” (algo así como “señora mayor detrás del mostrador en una pequeña ciudad”)


Lo juro, reconozco tu aliento

Recuerdos, como huellas dactilares, van lentamente surgiendo


Se trata de una canción surgida de un poema del cantante, en el que el personaje masculino regresa a su ciudad y se encuentra con su viejo amor, ambos distintos de aquellos que se despidieron muchos años antes. La letra deja varias frases que están inevitablemente asociadas al paso del tiempo: “Es duro cuando te estancás sobre un estante”, lo que bien podría significar un portarretrato con una foto de ellos de jóvenes. El tiempo pasa, nos cambia, pero siempre hay un espacio en stand by esperando despertar como ocurrió con estas dos personas. Posiblemente en este momento te acordaste de esa persona que si volvieras a ver nuevamente te podría despertar la sensación de haber vuelto el tiempo atrás, aunque sea un rato.



Un buen viaje

“Es algo impredecible pero, el final está bien”, escribió en 1993 Billie Joe Amstrong, cantante de Green Day, luego de que su novia se fuera a vivir a Ecuador. Igual el resto de la canción “Good riddance (Time of your life)” (Buen viaje, el momento de tu vida) muestra algo de enojo e impotencia, pero tambén comprensión y entrega al futuro.


Otro momento decisivo,

Una bifurcación puesta en la ruta

El tiempo te amarra con su correa, dirige tu camino

Así que rompela en este examen y no preguntes por qué.

No es una pregunta, pero sí una lección aprendida a tiempo.


Lo que no se dio a tiempo fue el éxito de la canción. Si bien había sido escrita en 1993 y él quería que se publicara en el disco Dookie, la banda y el sello creyeron que no era conveniente, porque era una balada que no pegaba con tanto punk característico de esa temprana etapa de la banda, y en especial, del disco. Finalmente la conocimos dentro de Nimrod (1997).



De ahora en más

Dejar una ciudad para perseguir un sueño debe ser parte de una historia común de muchos artistas que llegaron y que miraron atrás para contar sus historias. Billy Corgan, por ejemplo, abandonando su pueblo para triunfar en Chicago, dejando atrás momentos, tiempos. Poniendo un separador para que, a partir de esta noche (insisto, esta noche), se construya un futuro. Algo de esto es el condimento que vuelca en “Tonight, Tonight”, interpretada por su banda, Smashing Pumpkins, en su disco (me pongo de pie) Mellon collie and the infinite sadness de 1995 (me vuelvo a sentar).


Tiempo, no es tiempo en absoluto

nunca jamás podés marchar

sin perder un pedazo de juventud

y nuestras vidas son cambiadas para siempre

nunca seremos los mismos.


Parece que le fue bien en su impensado nuevo futuro en una gran ciudad, porque justamente esta canción cuenta con 30 cuerdas de la Chicago Symphony Orchestra. Bien hecho, Billy.




El pasado con nombres propios

El tratamiento del paso del tiempo en las canciones merece un apartado especial. La posibilidad de crear letras con ejemplos puntuales que remitan a historias que puedan ser contrastadas con las del enunciatario. Esta interpelación se da con nombres que no conocemos, pero que nos ayudan a completar un poco el sentido que le quisieron dar desde la instancia de producción de estos discursos. En estos casos se optó por la enumeración como figura retórica, y con ella nos cuentan qué fue de la vida de amigos de los artistas una vez que crecieron.


Lo podemos ver en dos canciones: “The kids aren’t alright” de The Offspring (Americana - 1998) y “Summer of ‘69” de Bryan Adams (Reckless - 1984). Las dos se paran en un presente que narran historias de la infancia. The Offspring repasa las tragedias de los vecinos de su cantante, Dexter Holland, mientras que Adams, inventando junto con el escritor Jim Wallace (hice algunas cosas para Aerosmith), ficcionaliza veranos de la juventud.


La canción de The Offspring nace de un viaje que hace Holland a su viejo barrio, Garden Grove, en Orange County, California. Las tragedias de sus viejos amigos se contrastan con una irónica frase que dijo alguna vez y que habla del espíritu de su país y del título del disco (claro que para nosotros América es todo el continente, pero estos yankees llaman así a su país como si no existiéramos los de abajo): “Crecés en EE.UU., y se supone que tenés que tener un futuro brillante”.


Jamie tuvo una oportunidad, bueno, de verdad la tuvo

Pero en su lugar, dejó los estudios y tuvo un par de hijos

Mark todavía vive en la casa de sus padres, porque no tiene trabajo

Solo toca la guitarra y fuma un montón de hierba

Jay se suicidó

Brandon tuvo una sobredosis y murió

¿Qué demonios está pasando?

El sueño más cruel, la realidad.


Calate (sorry for my argentinian) este video. Fue innovador en su momento.


En el caso de Bryan Adams, “Summer of ‘69” (que en realidad no habla del año 1969, sino que hace alusión al sexo), la enumeración de casos -más breve- para reforzar la idea de recordar los veranos de juventud están relacionados con la carrera musical del narrador:


Yo y algunos chicos del colegio

Teníamos una banda y lo intentamos muy duro

Jimmy renunció y Jody se casó

Debí haber sabido que nunca llegaríamos lejos

[...]

Estábamos matando el tiempo

Éramos jóvenes e inquietos

Necesitábamos descansar

Supongo que nada puede durar para siempre.



Seguramente recordarás más canciones que refieren al tiempo, como “Time” de Pink Floyd, “One more time” de Daft Punk, “When I’m sixty-four” de The Beatles, “Times like these” de Foo Fighters, “The times they are a-changin’” de Bob Dylan o “Time to pretend” de MGMT. ¿Cuáles creés que tienen que estar?


Si no lo hiciste al principio, podés ahora escuchar la playlist de este artículo en este link.

martes, 31 de marzo de 2020

La terapia primal 2.0, la antigua y la música en una tarde de cuarentena


La inmensa necesidad de materializar alguna de las tantas cosas e ideas que por la cuarentena deambulan por mi cabeza me llevó a abrir un documento de Word en blanco y llenarlo con algo que sea novedoso y, al mismo tiempo después del punto final, me encuentre medianamente satisfecho. Hasta ahora había sido el alcohol un recurso para mitigar esta tensión que repercutía en el cuerpo, como desconectando alguna función que me tenía en alerta y conciente de una parte que difícilmente podía controlar. Claro que el inconsciente no labura así, diciéndole qué no tiene que hacer ni pensar.

El disparador fue la aparición de un video, que luego descubrí que era de hace más de 3 años, pero que bien podría encajar en este presente de reclusión social obligatoria. Se trataba de Samsung y su dispositivo de realidad virtual Gear VR que se promocionaba como una alternativa para superar miedos y fobias. Pero así como no le podés decir al inconsciente que no actúe de cierta forma, una marca te está diciendo “be fearless” (no tengas miedo), paradójicamente, como si la lógica del mercado fuese distinta a la del sujeto.


El ejemplo era una persona con temor a las alturas que con los anteojos podía “vivir” de forma artificial la experiencia de estar en una montaña o un sitio de altura, aunque también ofrecía situaciones ficticias referidas al temor de hablar en público. Hoy esa podría ser un escape imaginario tras la puerta y las paredes que nos impiden salir para reducir el riesgo de contagio del coronavirus. Inmediatamente pensé que esto podría ser visto como de forma violenta. Pronto vendrían las respuestas a ese video, las opiniones de especialistas que lo tomaban como una solución a medias.

Es que recordé que cuando analizaba canciones, bandas y procesos creativos musicales surgieron unas que estaban vinculadas con lo que se llamó la Terapia Primal (o terapia del grito primal, etc –tiene otros nombres-) del estadounidense Arthur Janov popular en los 70 y que fue criticada desde la comunidad científica por su poca capacidad de demostración y por centrarse en los aspectos dolorosos reprimidos. Es que en la práctica, esta terapia consistía en la experimentación corporal, sensorial, de emociones causadas por sentimientos y pensamientos reprimidos. Es decir que si vos tenías miedo al agua, el sometimiento a permanecer involuntariamente bajo el mar o ser arrojado de un muelle, eran moneda corriente para esta práctica hasta entonces poco ortodoxa.

Suena malo, e insisto, violento (desde lo simbólico, principalmente), pero lo alternativo era un modo de ser y conocer por aquellos años, y la terapia del grito primal (Primal Scream, como se llamó el libro de Janov en los 70) eran un motor para lo que vendría en lo musical. John Lennon es uno de los más conocidos artistas que pusieron su cuerpo a experimentación para darle una vuelta de tuerca a la producción musical y compositiva. Fue luego de leer el libro de Janov junto a Yoko Ono, en un momento de crisis personal tras la separación de The Beatles. Semanas de angustia y llanto fueron el resultado de esta experimentación, que se vio materializado en el primer álbum de la dupla y en canciones como "Mother" (quizás la maduración de "Girl" de los 4 de Liverpool).


Pero volviendo a lo que representó en la música la terapia, otro de los ejemplos que se ven en lo más superficial pero que también permite un análisis más elevado es el nombre de la banda formada por Curt Smith y Roland Orzabal (dato al pasar: nieto de argentino), Tears for fears (lágrimas por miedos). Protagonistas del rock de los 80, admiraban a las terapias de Janov y adquirieron su nombre basándose en un capítulo del libro Prisioners of pain (Prisioneros del dolor) del psicólogo. De más está mencionar su vínculo con la canción “Shout” (grita) cuya letra invita a sacarlo todo, exteriorizarlo, como sugería la terapia primal.


La terapia también dejó sus huellas en la superficie de otros artistas, entre los que se destacan los escoceses Primal Scream.

Ok. Quedé algo satisfecho. Misión cumplida.